Muchas cosas han cambiado desde que estoy aquí. Me hallo solo en medio de un mar de personas y últimamente las cosas no han salido bien en muchos aspectos. Incluso lo que yo llamaba “mi pasión”, es decir, escribir se ha calcinado. Lo peor es que ellos se sienten intocables. Además de demagogos, pues siempre quiere todo “transparente” y cuando lo haces así te acusan de haberte excedido, y te señalan con su dedo en el que se halla depositada toda su autoridad…, asimismo el nivel humorístico no es el mismo. Dudo mucho que yo pueda hacerles las mismas bromas que ellos me hacen a mí, pues sin duda no aguantarían tanto calor…, me siento impotente, como cuando acaba uno de ser asaltado, me siento frustrado por no tener lo que ya teníamos, y me siento decepcionado y triste porque cada vez nos alejamos más…
Por Edgardo Jiménez El pasado 15 de septiembre pudo haber sido como cualquier otra noche. Presenciar el grito que conmemora un aniversario más de nuestra indepencia de España no se ha tornado sólo en tradición familiar para disfrutar de tamales, pozole, quesadillas y tacos, sino una forma de recuperar nuestro nacionalismo casi inexistente y cada vez más golpeado por la inestable economía que poseemos; de alejarnos de las declaraciones grises de funcionarios y políticos que en lugar de brindar esperanza, muestran el cinismo de nuestra clase política. No obstante, dicha fecha cambia sus tintes cuando se vive fuera de México. El reconocerse como extranjero, lejos de su país por varios meses, y con pocos contactos a sus raíces trasforma lo aburrido de la celebración y lo vuelve en un evento lleno de nostalgia. "Amor eterno" o "Mujeres divinas". La música de los Tigres del Norte, aquel "Viva México" repetido tres veces, e incluso el poco con...